Una de las dudas más habituales a la hora de plantearse cómo realizar la ventilación de un laboratorio, es el material que se debe emplear para los elementos de la instalación.
Existen diferentes opciones en el mercado, adaptadas para todo tipo de laboratorios, pero es muy importante saber cual es la idónea para el nuestro.
Vamos a empezar por el principio.
¿Qué es una extracción de laboratorio?
Las extracciones en laboratorio son sistemas diseñados para capturar y eliminar vapores, gases o partículas generadas en las operaciones que se desarrollan en un laboratorio, lo que también es llamado ventilación localizada o captación de contaminantes en su origen.
Su función principal es proteger a las personas de los contaminantes generados, evitando la exposición a compuestos tóxicos, inflamables o corrosivos.
Cuando un sistema de extracción está defectuoso o mal diseñado, pueden generarse acumulaciones de gases nocivos que representan un serio riesgo para la salud de los usuarios, además de incrementar las probabilidades de incendios o explosiones. Por esta razón, una extracción funcional y bien mantenida es un pilar fundamental en cualquier laboratorio moderno.
Materiales empleados en sistemas de extracción
En un laboratorio se manipulan compuestos de todo tipo y en concentraciones especialmente altas, por lo que garantizar la resistencia de los materiales de la instalación es un requisito indispensable.
Los materiales empleados en los conductos de extracción deben ser resistentes a la acción de productos químicos y, en algunos casos, a temperaturas elevadas. Habitualmente, uno de los materiales más empleados ha sido el PVC (policloruro de vinilo), debido a su bajo coste y facilidad de instalación. Sin embargo, el PVC presenta algunas limitaciones importantes. Las uniones en PVC suelen realizarse mediante adhesivos o colas, que pueden degradarse con el tiempo si están expuestas a vapores agresivos, provocando fugas o pérdidas de estanqueidad.
Una alternativa mucho más robusta es el PPH (polipropileno homopolímero), que destaca por su excelente resistencia química y su durabilidad. Además, sus uniones se realizan por termofusión, lo cual elimina el riesgo de deterioro por adhesivos y garantiza una conexión firme y estanca. El PPH es ideal para entornos que manipulan ácidos, disolventes u otros compuestos agresivos, y representa una mejora muy significativa respecto al PVC, tanto en seguridad como en durabilidad.
Ventya garantiza que todas sus instalaciones se realicen con los máximos estándares de calidad en la construcción e instalación de este tipo de conductos.
Instalaciones para gases inflamables
Un escenario que añade una complejidad extra es el caso en el que se pretende extraer gases considerados inflamables o explosivos.
En estos casos, se requieren precauciones adicionales. Uno de los aspectos críticos es evitar la acumulación de electricidad estática en los conductos de extracción, ya que una descarga podría actuar como fuente de ignición. Para prevenirlo, se utilizan conductos con propiedades conductoras y que estén debidamente conectados a la tierra del edificio.
Existen varias opciones para este tipo de instalaciones.
Una de las alternativas más comunes es la utilización de conductos de metales como la chapa galvanizada o el acero inoxidable, ambos materiales son conductores por naturaleza que pueden ser fácilmente conectados a la puesta tierra del edificio, garantizando así que no haya diferencial y eliminando el riesgo de descarga y generación de una deflagración.
Otra solución es el uso de conductos de PP-EL-S, una modificación del Polipropileno que incorpora aditivos especiales para permitir la disipación de cargas estáticas. Este material aporta la ventaja de poder combinar gases inflamables con gases corrosivos, incompatibles con materiales metálicos.
La elección entre ellos dependerá del tipo de agentes manipulados, el presupuesto disponible y las condiciones ambientales.
En todos casos, es crucial garantizar la seguridad de la instalación, es muy habitual que se realicen instalaciones proyectadas con el fin de garantizarla y que en el momento de la instalación se descuiden estos detalles, causando que la instalación no cumpla los requisitos de seguridad. Desde Ventya contamos con personal técnico que asesora y garantiza que la instalación se realice de principio a fin con todos los requisitos establecidos, garantizando siempre la seguridad.
Conclusión
Una instalación de extracción diseñada y ejecutada correctamente no solo protege la salud de las personas que trabajan en el laboratorio, sino que también garantiza la eficiencia operativa y la seguridad general. La selección adecuada de materiales, como el PPH o metales conductores, y el uso de técnicas de unión seguras y duraderas son aspectos clave para lograr un sistema fiable.
Invertir en una buena instalación no debe verse como un gasto, sino como una medida de prevención indispensable. La calidad en los materiales y en la ejecución del sistema marca una diferencia significativa en la seguridad, la durabilidad y el rendimiento del laboratorio.